Estudio que demuestra que la hipnosis es real

En Noviembre de 2009, científicos de la universidad de Hull, en Inglaterra, demostraron que la hipnosis tiene un efecto muy real en el cerebro. Ha habido mucho escepticismo sobre si realmente existe el estado hipnótico.

Un estudio con voluntarios hipnotizados mostró en imágenes computarizadas cambios en las partes del cerebro relacionadas con el fantaseo y la imaginación.

Tal y como señalan los expertos en el estudio, publicado en la revista Consciousness and Cognition (Conciencia y Cognición), la teoría de que la hipnosis “prepara” al cerebro para quedar dispuesto a la sugestión queda respaldada.

La hipnosis es una técnica cada vez más utilizada para ayudar a las personas a dejar de fumar o perder peso, y en el Reino Unido algunos expertos recientemente recomendaron su uso en el Servicio Nacional de Salud para tratar a pacientes con síndrome de intestino irritable.

El equipo de la universidad de Hull afirma que, en el pasado los estudios se llevaron a cabo mientras las personas hipnotizadas realizaban determinadas tareas, de modo que no estaba claro si los cambios en el cerebro se debían al acto de efectuar una labor o al efecto de la hipnosis.

En la investigación, el equipo primero analizó la forma en que los participantes respondían a la hipnosis y seleccionó a diez individuos que eran “altamente susceptibles“ y a siete que no habían respondido a la técnica (aparte de quedar más relajados).

Posteriormente se pidió a los participantes que llevaran a cabo una tarea mientras estaban bajo hipnosis -como escuchar música no existente- y no sabían que se estaba monitoreando su actividad cerebral incluso en los períodos de descanso entre ocupaciones.

Los investigadores también llevaron a cabo escáneres cerebrales de los participantes sin inducción hipnótica para poder comparar los estados de descanso dentro y fuera de la hipnosis.

Los resultados mostraron que en el grupo “altamente susceptible” hubo una actividad reducida en la región cerebral involucrada en el fantaseo y en dejar correr la imaginación, lo que se conoce como la red de “modo por omisión” (DMN, por sus siglas en inglés) que se activa cuando el individuo no está enfocado en el mundo exterior y el cerebro está en reposo, aunque despierto.

“Esto demuestra que los cambios en el cerebro se deben a la hipnosis y no a la simple relajación. Nuestro trabajo muestra que la hipnosis es real”, asegura el investigador William McGeown.